‘Apriete el cinturón’ a s …

Para plasmar estas iniciativas, se destaca el papel del administrador de fincas para “asesorar, promover e informar”. “El administrador, al estudiar las cuentas de la finca, detecta los gastos y propone las medidas a la junta directiva, que es el órgano que tiene que aplicarlas. En caso de recibir el visto bueno de los propietarios, el administrador es el responsable de llevar a buen término lo acordado”, apunta.

‘Los propietarios están acostumbrados a cuotas mensuales y rechazan todo lo que suponga un aumento’

Esta administradora de fincas reconoce que la principal traba que existe a la hora de poner en marcha estas medidas de ahorro energético es “el desembolso económico”. “La gente aún no está suficientemente concienciada y ve estos cambios como un gasto innecesario. Los propietarios están acostumbrados a unas cuotas mensuales y todo lo que suponga un incremento provoca un rechazo inicial. Los administradores estamos trabajando para cambiar esta mentalidad”, explica.

La clave está en hacer ver a los dueños de los pisos que las inversiones que realizan “se traducen en ahorro de por vida” y que el periodo de retorno de este desembolso “es de entre dos y cuatro años”. Pone de ejemplo la transformación de una caldera de gas o de gasoil en una de biomasa. “El coste de esta instalación en un bloque de 47 vecinos -gasto anual de 42.000 euros anuales- ronda los 20.000 o 22.000 euros, por lo que la inversión se amortizaría en un año aproximadamente”.

Las administraciones públicas ofrecen líneas de ayudas para financiar proyectos de eficiencia energética

“Hay posibilidad de acceder a estas instalaciones sin gastar nada o una mínima parte”. Apunta que las administraciones públicas ofrecen diferentes líneas de ayudas para financiar proyectos de eficiencia energética. Una tramitación que suelen realizar también los administradores de fincas. En este sentido, por ejemplo, en la región de Madrid indica que de los 100 euros que vale un detector de presencia, 60 están subvencionados por la comunidad.

Además del ahorro energético y económico que suponen estas actuaciones,  responden a las directivas europeas. “Se tiende hacia la creación ya no de edificios de consumo muy bajo, sino de consumo cero, autosuficientes. La tecnología para alcanzar esta meta existe y ya sólo falta comprometerse”.

Se prevé que en un futuro próximo este aspecto repercuta de manera importante en el precio del inmueble. Ve en esta eficiencia un valor añadido casi obligatorio ya que las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE) reflejarán obligatoriamente la calificación energética de los edificios en su informe.

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